5. Propósito para el 2016

  Chicas: no dejemos entrar en nuestras vidas a esos hombres que destrozan nuestro corazón y, si ya están en ella, saquémoslos al container ecológico para ver si en una de esas la vida logra reciclarlos (nosotras no estamos para eso).

Las invito a escribir al consultorio sentimental: saladaenpila@gmail.com.

Besos 

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4. #depaseo (I)

4. #depaseo (I)

Hace unos días estuve de visita en Buenos Aires por casi dos semanas. Eso provocó, por un lado, que debiera poner este espacio en stand by, ya que fue un viaje orientado a lo social y me dediqué a salir y a pasar tiempo con personas a las que hace bastante no veía.

Pero, como la vida es una moneda -sostiene una canción- y en tanto tal siempre tiene dos caras, ese viaje me permitió también acopiar material de interés para el blog.

Por eso, hoy le dedico la entrada a un espacio gastronómico de reciente inauguración: el Brasero Atlántico, sito en Arroyo 882 -pegado a su familiar directo, la Florería Atlántico-.

La ubicación, por supuesto, es un diez. En mi humilde opinión, esa calle califica entre las tres más bellas de Buenos Aires y posiblemente la primera de esa zona. No hay manera de permanecer indemne a su sofisticado encanto.

En esa línea, este restaurante combina a la perfección con el lugar en el que está emplazado. Es elegante, pero discreto; y al cruzar sus puertas podemos olvidarnos de que existe un mundo por fuera de esa privilegiada cuadra. Pero, a diferencia de la seducción subterránea que nos ofrece la Florería, Brasero nos permite comer con vista a la calle si así lo deseamos. De hecho, el lugar es muy pequeño y no hay demasiada opción: o comemos en las barras que hay junto a la vidriera teniendo como vista ese tramo de Arroyo, o -como en mi caso- en la barra principal con vista hacia la cocina.

La carta es breve, elección que celebro ya que encuentro que, por lo general, la calidad de la comida es inversamente proporcional a la cantidad de opciones que un restaurante ofrece. Carnes y vegetales a la parrilla, con algún corte del día como protagonista recomendado.

Las porciones, eso sí, son tan discretas como el lugar. Si el lector es de los que suele pedir “para compartir”, es posible que se lleve una decepción. Yo comí un chorizo, una papa al plomo -servida con aceitunas negras- y un ojo de bife y, en los tres casos, fueron las porciones más pequeñas de esos alimentos que he visto en mucho tiempo. Todo rico, pero nada abundante. Si sos 1) un turista que quiere comer por ese día y el que sigue la típica carne argentina o 2) un local acostumbrado al tamaño generoso de las parrillas clásicas, es mejor que enfiles hacia otro rumbo.

Yo compararía a Brasero/ la Florería con Negroni/ La Perdiz en Montevideo, aunque en sentido inverso. Negroni fue creado (al menos en parte) para captar a un público que desea tomar algo antes de entrar a La Perdiz o al salir de ella. Me da la sensación de que Brasero Atlántico cumple el mismo rol pero en lo referente a la comida: es el complemento pensado para quienes deseen comer algo antes o después de ir a la Florería, con el agregado de que su nombre nos promete una continuidad de estilo entre los dos lugares.

Esto último se cumple y de ahí se  desprende mi recomendación: más aún que la Florería, Brasero es para ir o con tu pareja (o aquella persona que pretendas que lo sea, al menos por ese día) o con uno o a lo sumo dos amigos/as. No más. Son el tipo de lugares que, sin ser estrictamente románticos, se disfrutan mejor entre pocos. El mismo diseño del lugar sostiene mi argumento: la conversación en una barra es para dos o tres personas. Entre más, la cosa se empieza a complicar, en especial cuando el espacio es reducido.

Asimismo es reducida la oferta de bebidas, aunque mi opinión en ese aspecto coincide con lo que sostuve acerca de la comida: prefiero que sea así. Tenemos, claro, agua -la salteña Palau- y vino, no por botella sino por vaso. Para acompañar platos de parrilla, a mi criterio, no hace falta mucho más. Y si queremos más, como bien deben suscribir sus dueños, siempre tendremos la Florería (y a dos pasos, literal). Hay también un refresco de la casa, pero no lo probé.

Lo que se lleva todos, todos, pero todos los aplausos (y alguno más también) es la mousse de chocolate. Si te gusta el chocolate, es obligatorio pedirla. Es de las mejores de Buenos Aires, y he probado varias.

El servicio es muy correcto, aunque por ejemplo ocurrió que el ojo de bife que pedí estaba pasado de punto y, cuando se lo mencioné a la persona que atendía, no acusó demasiado recibo del comentario. Salvo por ese detalle, estoy conforme con la atención recibida.

¿Precios? Hallo que en Buenos Aires nada es barato en este momento, ni siquiera yendo desde Uruguay, pero los precios no serán una sorpresa para quienes conozcan los valores promedio por los que se come y bebe en esa coqueta zona.

En el balance, Brasero Atlántico es un lugar que se merece que los amantes de salir a comer le dediquen al menos una noche de sus vidas, y saquen sus propias conclusiones.


  

3. #defiesta (I)

3. #defiesta (I)

A veces -para los que me conocen mucho, para los que no me conocen tanto, y para mis lectores de verlan mode– parece que mi vida en Uruguay se limita a dos cosas, a saber:

  1. buscar trabajo y
  2. buscar un lugar donde vivir.

Y más de una vez me ha tocado hacer las dos cosas en simultáneo, lo cual no ha hecho más que añadir sal a un momento de por sí salado.

Pero mi vida, aunque el punto 1 aplique a mi presente, no se reduce sólo a eso.

También, a veces, salgo y estoy -aunque sea por un rato cual cenicienta sin príncipe- de fiesta.

Voy a ser honesta: me llevó dos años aprender a divertirme en Uruguay cuando durante todo el tiempo en este país mi vida fue un eterno vaivén entre las búsquedas mencionadas. Es una lección que podría decir recién aprendí este año, gracias a que los planetas se alinearon y supe empezar a rodearme de la gente correcta; esa que te levanta la moral, te inspira, y te recuerda que en la vida no hay que tomarse todo tan en serio.

Como dijo uno de los genios máximos de la vida, Miguel Brascó: “La vida dura sólo cuatro días, y ya pasaron tres. Sólo queda tiempo para los festejos, los vinos y los manjares; en fin, lo más placentero que se puede hacer con la ropa puesta”.

Por eso, y gracias a la invitación de mi querida amiga Ro Almeda, asistí a la fiesta de cumpleaños de EL relacionista público uruguayo, Alfredo Etchegaray. Un ágape donde no faltó la buena comida -al estilo uruguayo: chivitos y chorizos al pan-, la buena música, los buenos vinos y los buenos tragos. Y, por supuesto, el buen whisky.

De paso, les informo a todos mis lectores que estoy disponible para asistir a sus fiestas, siempre que cumplan con los requisitos detallados en la oración anterior. No crean que el (I) del título del post es en vano; es un acto de fe en que seguirán otras fiestas a ser retratadas en este blog.

Invitaciones a saladaenpila@gmail.com, por favor. Muchas gracias, y hasta el próximo post.

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2. Hablar en uruguayo (I)

Porque una de las cosas más importantes en la comunicación es compartir el código, queda inaugurada oficialmente esta sección. En ella, les iré explicando a los no-uruguayos el sentido de palabras y expresiones muy utilizadas acá y que en Argentina (y otros países) no se consiguen, viste.

Hasta el próximo post. Espero no haberlos atomizado y que hayan dicho “ay, qué de más” al terminar de ver el video.

Chau, me voy a tomar una.

1. Salada, siempre salada

Luego de muchos meses de escribir acerca de mis experiencias uruguayas en verlan mode, he decidido iniciar un nuevo proyecto literario/ fotográfico/ artístico en general. Y también diría turístico porque, después de todo, sigo viendo a Uruguay con los ojos de una outsider aunque a esta altura -creo que me lo gané- la juego de local. A fuerza de toda la sangre, el sudor y las lágrimas que fueron la tinta de ese espacio de historias tan íntimas y personales que es verlan mode.

Este blog seguirá otra línea, pero siempre tendrá un poco de esa impronta que mis lectores de aquellos relatos ya conocen. A los nuevos, simplemente les doy la bienvenida y espero que disfruten la lectura de estos posts, que principalmente se centrarán en Uruguay aunque -era inevitable- tendrán alguna crónica porteña, en algún momento.

Si se preguntan,

¿y por qué salada en pila?

espero que este video de presentación los oriente un poco, o los desoriente con gracia y estilo.

Los espero en el siguiente post.